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POEMA AL VIENTO

En ocasiones, el viento nos avisa. Algo con lo que cargamos desde hace mucho tiempo, nos sobra. Quizás, por eso aparece; para invitarnos a soltar nuestro lastre y, así, permitir que él se lo lleve. Un simple cambio de presión entre dos puntos activa su presencia y, por efecto, la limpieza. 
 
«A veces, nuestra carga puede ser llevada por una ligera brisa. Sin embargo, en otras ocasiones, es preciso un huracán».
 
Nada nuevo bajo el sol. El aire que respiramos ahora, lleva desde la noche de los tiempos. Mucho antes de que el hombre fuera un proyecto a terminar. 
 
Mientras tú y yo dejamos caer nuestras sobras, la corriente nos trae estos versos. ¡Gracias por la visita!

 

Donde tú vayas

«Llévame contigo», le dije al viento,
que hoy estoy solo y nadie va a venir.
Hoy el aire sopla fuerte y pesa tan poco mi suerte
que seguro que en tu vientre puedo ir.
Aunque cargas con todas las hojas del patio,
seguro que me haces un espacio.
Ya sabes que donde tú vayas, a mí me viene bien.
«Llévame contigo», le supliqué al viento,
que hoy estoy de paso
y mañana también.

Ahora ilústrame, ¿qué crees que deberíamos soltar las personas para hacer la vida más ligera?

Me encantan las analogías. La poesía antes expuesta no deja de ser una de ellas. Si hay algo que de verdad te estorba, desde estas líneas te invito a que lo sueltes. Es más, «invoco a la ventisca para que cuanto antes… se lo lleve». No obstante, antes compártelo conmigo. ¡Te leo y contesto abajo (👇) en los comentarios!

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